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El puerto de Vigo recibió ayer la sexta visita de la temporada del nuevo mega-crucero de Royal Caribberan Anthem of the Seas, que arribó a la estación marítima con 4.500 pasajeros y cerca de 1.200 tripulantes a bordo. La visita del gigantesco buque se enmarca dentro de un itinerario al Mediterráneo de dos semanas de duración y escalas en Gibraltar, Cartagena, Civitavecchia, La Spezia, Marsella, Cádiz y Lisboa, que fue vendido a precios a partir de 2.200 euros.

Inaugurado el pasado mes de abril, el Anthem of the Seas volverá a Vigo el próximo 13 de septiembre coincidiendo con el Costa Pacifica, y hasta en tres ocasiones más este año, la última el 13 de octubre, fecha de su despedida. Considerado el crucero más tecnológico del momento, entre sus numerosas novedades cuenta con camareros-robot, simulador de caída libre y la ingeniosa cápsula-atalaya acristalada que, accionada por un brazo giratorio, eleva al pasajero a más de 90 metros de altura permitiendo el disfrute de privilegiadas panorámicas.

Entre los 4.000 pasajeros que se dejaron ver, un gran mayoría eran británicos. La familia Crick, de Aston, recaló por tercera vez en Vigo y, aunque siempre que lo hacen es a través de cruceros, les encanta parar en esta zona de España: “La ciudad es bonita pero lo mejor son las ostras”, dice Charlie Crick mientras pide una ración del molusco. El eslovaco Gabriel y su amigo Alex, italiano, han visitado la ciudad en múltiples ocasiones, pero siempre hacen un hueco en el tiempo de espera que tienen antes de partir para dar un paseo por la zona vieja. En esta ocasión, se dieron un homenaje. “Es nuestra primero mariscada y está de vicio”, dice Alex.

Maggy y Philippe Ngo llegan desde París embarcados en el Anthem of the Seas. Es su primera vez en la ciudad olívica y aprovecharon el tiempo para recorrer las zonas de compras, adquirir algún recuerdo y probar las tan ansiadas ostras. “Tienen mucha fama”, explica Maggy. Suzie y Charlie Rice, madre e hijo, son ingleses, de Cambridge, y visitan la ciudad por primera vez. Aunque Suzie confiesa que no puede tomar marisco por problemas de salud, “nos encanta pasear por aquí viendo como preparan las ostras”, comenta. Ante la falta de marisco, “iremos a comprar fulares y camisetas para la familia antes de volver”.

Entre postales y regalos con estampas de la ciudad impresas, se encuentran la pareja londinense Janet y David Elliott. La ciudad les encantó y la gente les parece agradable pero, como todo buen foráneo encontraron un pero entre tanta alegría: “Fuimos a dar un paseo y ahora estamos cansadísimos, hay muchísimas cuestas”, bromeaba la mujer. Con mucho amor llegó desde Wolverhampton la familia Love. Estos cuatro británicos se estrenan en las calles de Vigo y su objetivo primordial son las compras. “Queremos aprovechar el tiempo que nos queda para comprar muchas cosas”, explicaba la madre.

Publicado EL FARO DE VIGO

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